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El estilo rústico, en alza

Paz, tranquilidad, bienestar… son solo algunos de los adjetivos que se utilizan para expresar las sensaciones que desprenden aquellos inmuebles de alto standing decorados al más puro estilo rústico, el cual sigue ganando adeptos a pesar del paso del tiempo.

Aunque en el pasado este tipo de viviendas se caracterizaban por estar ubicados en zonas rodeadas de naturaleza, hoy en día ya no es un requisito sine qua non. Todo ello, gracias al poder que ejerce la decoración de interiores, que permite transportar a los inquilinos hasta diferentes ubicaciones, e incluso épocas, sin moverse del mismo sitio.

A día de hoy, hay quien opta por decorar toda la casa bajo este mismo estilo. Otros, en cambio, prefieren apostar por un solo espacio que, por norma general, acaba siendo el salón.

 

Materiales cálidos y colores suaves

Para evocar este ambiente tradicional, con ligeros toques campestres, es importante cuidar los materiales que van a utilizarse. Los más recurrentes son la madera, la piedra, el mimbre y el barro, que suelen combinarse con textiles como el algodón, el lino o la lana. Esta fusión consigue crear un ambiente idóneo en el que todos los elementos permanecen en perfecta armonía.

Hay que tener en cuenta que, a la hora de escoger los colores, es conveniente utilizar tonalidades relacionadas con la naturaleza: el marrón de la tierra, el verde de los árboles o el azul del cielo, en sus variantes más suaves.

 

Elementos decorativos

Para lograr un estilo rústico, relajado y con personalidad es conveniente huir de la abundancia, dejando de lado todo aquello que pueda considerarse recargado.

Preferiblemente hay que apostar por elementos simples que permanezcan en sintonía con el mobiliario y la distribución del espacio, con el objetivo de encontrar el equilibrio perfecto. Las lámparas de mimbre, los marcos en madera desgastada, la vajilla de cerámica o las plantas son solo algunos de los imprescindibles que no pueden faltar en una vivienda de lujo de este talante.