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Interiores con contraste de blanco y negro

La decoración en blanco y negro para los interiores es una opción segura que permite lograr un estilo elegante y acogedor en cualquier estancia de la casa.

Una combinación equilibrada entre estos dos colores permite crear espacios con un carácter neutro, los cuales son ideales para crear ambientes relajados de poca intensidad. De esta manera, podemos crear una decoración que genera poca fatiga visual y que nos permitirá desconectar después de una jornada llena de estímulos.

La elegancia, la sobriedad y la sofisticación son algunas de las cualidades que el color negro aporta a los diseños. Como se trata del color más oscuro del espectro es conveniente utilizarlo con moderación y combinarlo con otros tonos que aporten más luminosidad. Por eso, el contraste con el blanco es perfecto, ya que aporta esa nota de la luz tan necesaria para logar un espacio agradable y sereno. Ten en cuenta que, para que no resulte agobiante, el color predominante debería ser el blanco, ya que, si cubres demasiado espacio en negro, conseguirás una estancia demasiado cerrada y oscura, que harán que parezca más pequeña de lo que realmente es.

El blanco y negro es una apuesta segura que siempre puedes modificar agregándole un toque de color al ambiente de una sala. Aunque esta combinación es perfecta en cualquier decoración, su encaje es mucho más óptimo en el estilo nórdico y minimalista, y se acopla perfectamente en salones, salas de estar, cocinas y baños. No tienes porque aplicar estos colores a toda la habitación, sino que puedes crear un pequeño rincón en el salón, donde dedicarte a la lectura o el trabajo. Serán espacios limpios, fresco y rectos, que refuerzan la concentración.  

Si lo deseas, para que este contraste no sea tan pronunciado, puedes incorporar algunos accesorios y muebles en materiales naturales como la madera o bronce, que ayudarán a la conexión entre ambos colores. Los muebles de color negro son perfectos para aportar un toque de clase, calidez y sofisticación a la sala.

Por otro lado, una pared de color negro será un fondo ideal para incorporar muebles en tonos blancos. Trata de mantener las paredes negras sin adornos, y dedica el color blanco a las áreas con más entrada de luz natural. De esta manera darás un énfasis a la decoración, similar al que se encuentra en la naturaleza, que te transportarán a un estado de calma dentro de un espacio lleno de clase.