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La vivienda de un artista

Hay quienes sienten pasión por el arte y lo manifiestan constantemente allá por donde pasan y por donde frecuentan, sobretodo en sus propias viviendas.

No importa si se trata de una casa, un piso, un ático, un adosado, un palacete o un chalet, lo que realmente interesa es el contenido que hay dentro de cada una de estas residencias habitadas por amantes del arte.

Pese a que actualmente existe un alto porcentaje de personas que apuestan por la decoración simple y minimalista en la que prevalece el lema “menos es más”, también hay quienes adoran colmar de pinturas, esculturas y fotografías todos y cada uno de los rincones de sus respectivos domicilios. Sin duda alguna, una forma muy creativa de expresar abiertamente sentimientos y emociones.

 

Cuadros, la clave de la sofisticación

Detrás de cada cuadro hay una historia que contar con lo cual es imprescindible encontrar un lugar apropiado para exhibirlo y sacarle el máximo provecho para que logre transmitir lo que el autor deseaba en el momento en el que lo elaboró. Las pinturas son un elemento básico: permiten crear ambientes elegantes, sofisticados y con clase.

 

Esculturas, de lo clásico a lo transgresor

Desde las más clásicas, al más puro estilo griego helenístico, en las que reina la armonía y la perfección hasta las más transgresoras, ambiguas e irreverentes. En función del estilo y la decoración de la vivienda se puede apostar por un tipo de escultura o bien por otra. Lo más importante es que exista una misma línea decorativa acorde con el resto de elementos presentes en la propiedad.

 

Fotografías, imágenes llenas de recuerdos

Si hay algo que nunca – o casi nunca – falla en las casas, indiferentemente de si se trata de la de un artista o no, son las fotos. No obstante, aquellos verdaderos amantes de las cámaras pueden elaborar con sus propias fotos auténticas obras de arte de cualquier tamaño, para exponer tanto en el salón, como en la cocina o el recibidor.